España Cañí­ (The Spanish Page)

Noticia de íºltima hora.  Aquí­ tienen sus mercedes una version bilingí¼e en forma de libro (por obra y gracia del simpí¡tico Blurb),en formato PDF y con mogollí³n extras.

ABriefHistoryoftheShoggoths

This is an experimental page. Esto es una pí¡gina experimental. Salud. Esto era una pí¡gina experimental. Final del experimento. Ahora vamos en serio. Lean aquí­ la bella historia de los divinos Shoggoths, !en español!, fijense sus mercedes. Las ilustraciones que acompañan a esta historia ejemplar pueden verse, por ahora, en la pagina A Brief History of Shoggoths; que hoy ya no me da el body pa’ mí¡s, leches, que estoy de Carlos II* subido y medio y olé. *(K se murií³, el pobre gachí³ esmirriao k era, a los 39 añitos diciendo -Me duele todo…- Mi compadrito don Mick y yo le pusimos de mote Carlos “El Pupas”.) Ale, educarsus, pueblo.

Romance de los Shoggoths Rebeldes. Romance de Ciegos de La Gí³rgona. Donlí³n AD 2011

Pre-prefacio.  Mi primer encuentro con los Shoggoths se remonta a hace unos pocos años, cuando me cascí³ el coche en la vecindad de la entrada sur del Tíºnel de Blackwall, una tarde de irresoluta tormenta y mucha ventolera. Esta historia ya estí¡ contada en otra parte, así­ que no voy a marear a amable .“y mucho menos al rudo lector y repetirla aquí­. Toda cosa en su lugar y a su tiempo, dicen los que saben de eso. Baste saber que a partir de aquel dichoso encuentro, resolví­ dedicar mi abundantí­simo tiempo y precarias energí­as a rescatar los queridos protoplastos de su espantosa herencia lovecraftiana, a la redencií³n su muy mancillada fama, y a establecerlos de una vez por todas en su Justo Lugar dentro del Gran Desorden de las Cosas.

Esta es, por tanto, la verdadera historia del origen, evolucií³n, penas y tribulaciones, lances y servidumbres, juergas, alegrí­as, peloteras, derrotas, triunfos y, finalmente, la independencia, de esta maravillosa e injustamente abominada tribu, tal y cual relatada por los mismos Shoggoths a esta humilde escribana en largas noches invernales sin luna y sin nada decente en la tele. Y ni que lo hubiese habido.

La amanuense deja aquí­ constancia de su gratitud a las dilectas criaturas por su entretenida compañí­a, por los interminables rosarios de chistes tontos y por el singular privilegio de sus confidencias. Los gomosos rapaces expresan a su vez con gran énfasis, su agradecimiento a la fiel copista por el cobijo, la hospitalidad, el amor incondicional y por el prí¡cticamente perenne abastecimiento de caramelos baratos y Galletas Birba.

Permí­tanme pues sin mí¡s, despedirme de sus mercedes y ceder la palabra a Brendan “OjoDeAguila. McNeil, el gran Hí­per-Pingí¼ino Invidente de Mc Murdo Sound (Antí¡rtica) que va a contarles esta bella y edificante historia en formato Romance de Ciegos, ayudado en sus deberes de canta historias por su devoto y fiel asesor canino, Celia, La Sibila del Sur -bisnieta del mismí­simo Spot del Antí¡rtico, y Spikky “La Espina. (Tranca de Absolutistas y Martillo de Dogmas), a su vez rigurosamente supervisados por las tres Bienaventuradas Monjitas Flatulentas de Bilbao y un par de Mi-Gones mocitos en viaje de fin de curso.

 0.BlindPenguin

Invitacií³n

Acércate peregrino;
deja cuidados y tino
y siéntate a la sombrica
del buen í¡rbol de Guernica
a escuchar la hermosa historia
de los Shoggoths y su gloria.
Que su pena el alma mella
mas brilla como una estrella.

Admonicií³n

Mucho cunde la simiente
de los bastardos de oriente
y los de occidente, sí­;
esto siempre ha sido así­.
Tanto en el sur como al norte
la infamia tiene su aporte,
y por doquier que tíº vayas
te han de herir sus azagayas.

Escucha pues bien mi cuento
que de emocií³n el aliento
te ha de cortar, y de arrobo
te pondrí¡ cara de bobo.

Prefacio

En los preludios del mundo
abrumaba ya lo inmundo
y los Dioses Exteriores
eran de entre los peores:
Shub-Niggurath, Yog-Sothoth,
el imbecil Azathoth,
y Cthulhu, su compadre;
de nos Primigenios descuadre.

Hasta que un dí­a cansados,
de sus juegos asqueados,
mandamos el contingente
de pelmazos al oriente
del edén. Los exilamos
al quinto carajo, vamos,
si bien esto no cohibiera
su vocacií³n carroñera.

Capí­tulo I. Génesis

Un buen dí­a Yog-Sothoth
en un pronto hace un Shoggoth.
Sin poner la marcha atrí¡s
luego hace unos cuantos mí¡s.
Dice Shub-Niggurath: -! Vale!
Yo te ayudo, a ver qué sale-.

Y Cthulhu, -! Yo también!
Nos van a quedar fetén-.
Pregunta la Shub: -¿Y qué
han de hacer?- -Harí¡n el té-,
dice Yog. -Y en acabado
de la galaxia harí¡n sí¡bado.-

Capí­tulo II. Rudo noviciado

Cuando ya los tienen hechos
se les suben por los techos,
pues tienen alma cerril
y el corazí³n de esmeril.
Es la su vida muy dura,
un horror su coyuntura,

y por si esto fuera poco
el dogma les come el coco.
No tienen padre ni madre
ni perrito que les ladre,
mas como no son berzotas
se les hinchan las pelotas.

Capí­tulo III. Primer motí­n

Una noche sin estrellas
se disparan las centellas.
Arriesgando cuerpo y vida
dan al destino embestida
y de puro desespero,
el í¡nimo barullero,

se alzan en rebelií³n
y hacen la revolucií³n.
Que pierden, y como antes
de acero les ponen guantes.
Me los doman al final
con perdigí³n celestial.

Capí­tulo IV. Como rebaño vendidos

Abatidos, humillados,
a palos medio alelados,
y los cuerpos malheridos,
vuelven asaz compungidos
otra vez a hacer de esclavos,
a tragarse menoscabos.

Pasan eones contiguos.
Los venden a los Antiguos;
unos tipos agobiantes
del Antí¡rtico habitantes
que de todo tienen cinco
y trabajan con ahí­nco

Capí­tulo V. Chingados United

en un proyectito chorra
que su arquitectura engorra
y que acaba, ya en su ocaso,
en Barcelona de paso,
infiltrado en el ennui
de don Antoni Gaudí­.

Adjudican un Gusano
a cada Shoggoth villano
pa’ que sirva de modelo,
de todo buen siervo anhelo.
Pero acaban aliados
los siervos organizados.

Capí­tulo VI. Contactos estratégicos

Conocen a unos Pingí¼inos
muy rumbosos y ladinos
que de Andrí³meda vení­an
y en Antí¡rtica viví­an
pasí¡ndose por turistas.
Pero en verdad son Trotskistas

y proclaman la doctrina
de sedicií³n en sordina.
Son de tierno corazí³n
y les da gran desazí³n
a los Shoggoths así­ ver,
tanto curre y mal comer.

Capí­tulo VII. Relaciones peligrosas

Deciden pues ayudarlos,
con amor adoctrinarlos,
y les dicen: -Si os alzí¡is
y un motí­n organizí¡is,
avisad que la unií³n
es fuerza mí¡s no razí³n.

En toda lucha de clase
solidaridad es base,
pero aíºn mí¡s importante
es el poder coagulante
del flexible discurrir
e intencií³n de corregir.-

Capí­tulo VIII. Negocios equí­vocos

Tras otro levantamiento,
como no ven escarmiento,
los prestan a los Yithianos,
que de Australia son paisanos,
con los cuales los Antiguos
tienen tratos muy ambiguos.

De carí¡cter ancestral
mutuo, loco y visceral,
es el miedo y el desdén
que se tienen; de almacén.
Les cuelan pues, engañosos,
los Shoggoths embarazosos.

Capí­tulo IX. Las bibliotecas de Yith

Convencidos los Yithianos
que los Shoggoths son gusanos,
a barrer sus bibliotecas
los ponen, como babiecas.
Los Shoggoths, cuando estas ven,
dicen: -¡Bumba es grande, amén!-

y con un fervor zuavo
las leen de cabo a rabo.
En menos que canta un gallo
los rapaces, de soslayo,
adquieren grande conciencia
y erudita consistencia.

Capí­tulo X. Relaciones laborales

Trae tal conocimiento
de algarada otro fermento.
Instruidos en la ciencia
y perdida la paciencia,
les ponen a los Yithianos
unos pleitos arcanos

que los Yithianos pierden;
de tal modo el polvo muerden
sus orgullos y ambiciones
y se les funden millones.
¡Aprendan pues, caballeros,
a no ser tan altaneros!

Capí­tulo XI. Devolver al remitente

De los Shoggoths hasta el moño
y el su imperio ya carroño,
los repatrian de inmediato
con un adjunto alegato:
a los Antiguos reclaman
-indemnizacií³n lo llaman,

resarcimiento de gastos
por culpa de protoplastos.
Escuchada esta tragedia
con sorna de enciclopedia,
los Viejos, con algazara,
se les rí­en en la cara.

Capí­tulo XII. Via Dolorosa

Pero por dentro angustiados
por esclavos ya avezados
al motí­n y a la revuelta,
la compostura disuelta,
la cordura atolondrada
y la prudencia baldada,

por darles dura leccií³n
a tan reacia legií³n
les destinan un castigo
sin piedad y sin abrigo:
por senderos en zigzag
los despachan al Gulag.

Capí­tulo XIII. ¡Moros en la costa!

Han llegado los Mi-Gones
de visita, y los capones
de los Viejos han creí­do
que en pie de guerra han venido,
cuando en realidad, pobriños,
se traen hasta sus niños

de periplo cultural.
¡La cosa mí¡s natural!
Pues son gente sabia y fina,
de alma diamantina.
Son ingenieros, poetas
y delicados estetas.

Capí­tulo XIV. Pí¡jaros de mal agí¼ero

Mas los arcaicos pendejos
no atienden buenos consejos;
reclaman pues a lo loco,
con gran ruido y sofoco,
a los Shoggoths de su exilio
para que presten auxilio

en magna carnicerí­a.
¡Tremenda villanerí­a!
Mas los Shoggoths y secuaces,
en su sedicií³n tenaces,
organizan montonera.
¡Y salga el sol por Antequera!

Capí­tulo XV. La ultima gota

Los Shoggoths dicen -! Tu padre!
Esta si no hay quien la cuadre.
Que ademí¡s de la injusticia
de usarnos como milicia,
los Mi-Gí³ son buena gente;
esto es claro y evidente.

Si mal les queréis hacer
nuestra furia vais a ver.
Mirad bien el nuestro ceño:
doble serí¡ nuestro empeño
porque aquesta vez luchamos
también por estos paisanos.-

Capí­tulo XVI. Los desastres de la guerra

Llegamos pues al final
con la gran guerra total.
Los Yithianos y los Viejos
lucharí¡n por sus pellejos
contra Shoggoths y Mi-Gotes
y sus muchos amigotes.

Corre la sangre cual rí­o.
El pavor da escalofrií³.
Como en griego culebrí³n
acaba el triste follí³n:
con fiambres por doquier.
¡Ay que horrible acaecer!

Capí­tulo XVII. A funerales os convido

Amanece un’ alba oscura
de terrible catadura.
Se alzan fuegos funerarios,
siniestros arancelarios
de una terrible impudicia;
usuras de la malicia

y la grotesca demencia
de la ambicií³n sin prudencia.
Los Shoggoths y camaradas,
con sus cuentas ya ajustadas,
emprenden su nueva ví­a.
(Eso os lo cuento otro dí­a.)
Capí­tulo XVIII. Adií³s a las armas

De aquellos polvos, estos lodos.
Pena penita un poco pa’ todos.
-Pí³nmele flores al nicho.-
-Claro; claro. Como dicho.-
Titubea el corazí³n:
-¿Le di el níºmero de Orií³n!?-

Expulsados los Yithianos,
facturados los Ancianos
al quinto pino del mundo,
pasa un viento mí¡s fecundo,
se aligera un brote el juego.
No es “Adií³s., es “Hasta luego.

Epilogo
Y así­ llegas, peregrino
al final deste camino
ejemplar.
Descansaste un buen ratito
sin que te importara un pito
trajinar.

Qu’ este mundo es muy jodido
pero ahora has aprendido
(así­ espero)
que una raza de chilangos
puede, de viles fangos,
forjar acero.

Guarda en tu alma la historia
de los Shoggoths, de su gloria
y gallardí­a.
Igual la interna instruccií³n
te sirve de inspiracií³n
algíºn dí­a.

0.2FrontCover

Venceréis pero no convenceréis. Miguel de Unamuno. Universidad de Salamanca. Noviembre 1936 (Aforismo magistral k hace su aparicií³n en la ilustracií³n del Capí­tulo III. Primer motí­n)

Esta brillante frase le puso las nieblas en el seso a Millí¡n Astray, que sin permiso de nadie, se alzí³ en respuesta y acabí³ chillando “¡Viva la muerte!”. Sus compinches en el respetable corearon con un sonado “¡Muera la inteligencia!”
Don Miguel, pobrecito, murií³ poco después de este episodio nacional. Creo firmemente que murií³ de pena, de asco y un poco de vergí¼enza por haber apoyado el glorioso alzamiento unos meses antes. También murií³ ingenuo hasta el final, convencido como estaba que Franco era una buena persona, descarriado por la influencia de Mola. Paí­s…


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